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miércoles, 27 de octubre de 2010
MESA DE CATA
viernes, 10 de septiembre de 2010
MESA DE CATA

Martin Shaetzel Pinot Noir Cuvée Réserve 2008, Alsacia
Color rojo cereza ligero, de capa media baja, limpio. Aromas a frambuesa, fresa ácida, lavanda, menta, cerezas en licor, anís y un fondo de hierba verde. En la boca, de buena acidez, ligero y de gran estructura, muy equilibrado. Parecía delgado pero su fenomenal estructura le hacía largo y poderoso.
Lalama 2006, Ribera Sacra
Rojo cubierto de capa media, cierta turbiedad, buena fluidez. Olores de gallinero, cierta reducción, se atisban aromas minerales y fruta negra. En la boca, acidez correcta, retrogusto amargoso y cierta falta de estructura.
Esporâo 2007, Alentejo
Rojo intenso de capa media alta, glicérico y fluido. Aromas de fruta negra, arándanos, moras, ciertos olores de alcoholes altos enturbian la paleta aromática, balsámico, algo confuso. En la boca, destaca un potente amargor, sabor a hollejo, demasiado rustico.
Losada 2007, Bierzo
Rojo picota de capa alta, limpio y fluido. Fruta roja en compota, balsámicos, eucalipto, tierra húmeda, monte bajo, frutas en licor. Boca amplia y potente, cierto rastro secante del roble aún presente, buena estructura.
Conde de Salceda 1998, Rioja
Rojo cereza con ribete ocre, capa media baja, limpio y fluido. Perfumes a guindas en licor, fruta escarchada, frutas rojas, especias, delicado y sutil. En la boca, sedoso, amplio y con acidez justa, bien envuelto en una estructura media. Final de recuerdos a tabaco de pipa.
Las sensaciones finales de la cata fueron contrapuestas:
Esporao y Lalama no terminaron de gustar, cierta falta de estructura envuelta en una rusticidad algo molesta que les hizo poco disfrutables.
Losada gustó aunque la excesiva presencia de la madera le penalizó algo, era un vino para disfrutar ya, de buena intensidad.
Conde de Salceda fue un vino elegante que había ganado complejidad con el tiempo, suave y sutil, algo corto de aromas primarios.
El que sorprendió fue Martin Shaetzel con su pinot noir, de perfecta elaboración todavía le falta botella para desarrollar aromas de reducción, ahora ya se puede disfrutar de una pinot con raza.
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domingo, 29 de agosto de 2010
MESA DE CATA

El equipo de cata del Aula del Vino se reunió para enfrentarse a cinco vinos europeos de algunas de las regiones más importantes del viejo continente.
La cata se presentó con el vino decantado y las botellas no estaban presentes en la mesa de mesa de degustación, para de esta manera, evitar que las diferentes formas de los vidrios condicionaran, o incluso determinaran su lugar de procedencia. Todos los vinos fueron decantados una hora antes de la degustación y su temperatura de servicio era de 17 grados. Las copas elegidas fueron unas Schott Zwiesel Viña Burdeos.
La única información aportada a los catadores fue que los vinos procedían de tres países europeos, y que todas las variedades eran distintas.
Comenzamos la noche con un Dei Rosso de Montepulciano 2004, mostraba un color rojo cereza con tonos rubí, algo degradado el ribete y de capa media estaba limpio y glicérico, En un principio asomaban aromas de heno, flores secas y aceituna, cerrado, hermético, pedía tiempo para expresarse, después de una hora comenzaban a salir aromas tostados, azúcar quemado y tonos dulces envueltos en alcoholes altos. Boca caliente, buena acidez y algo corto dejaba recuerdos florales en el postgusto. Gustó en términos generales aunque resultaba un tanto simple en la boca, mostraba una Sangiovese joven con bastante tipicidad.
El siguiente en aparecer fue un Château Tour Grise 2003 “Les Vigneaux” de Saumur. Tono rojo picota con ribete frambuesa capa media alta y buena fluidez. Aromas de trufa, cal, tiza, mineral, fruta negra y cierto toque a carne, neumático quemado y sotobosque. Boca carnosa, con cierta dulcedumbre sorprendente por la fortaleza mineral de la nariz. En el postgusto reaparecen los toques minerales, calizos. Este vino del Loira tiene una increíble fuerza mineral, sus aromas robustos, casi rústicos, apabullan, tienen la fuerza de lo natural, de lo puro. Esta Cabernet Franc de cultivo biodinámico es un ejemplo del trabajo en el campo como base de un vino.
Simon Bize et Fils “Les Bourgeots”, Savigny-lès-Beaune, 2005 representaba a la Borgoña en la mesa, y lo hizo con prestancia. Rojo cereza suave de capa media, limpio y con lágrima pequeña. Aromas de fruta roja, frambuesa, frutas acidas, un leve toque animal, que se presenta tímido y que con el tiempo se convertirá en un aroma delicioso y punzante. Boca fresca de buena acidez, trago alegre y de postgusto frutal. Alegre, ligero y con carácter, presenta una Pinot Noir clásica de Borgoña genérico, un poco de tiempo le hubiera venido bien, cinco o más años.
España aparecía en la mesa de la mano del Marqués de Riscal Reserva 1973. Color ambarino con toques yodados, algo turbio y glicérico. Aromas iniciales a frutos secos, orejones, higos, heno, flores secas. En la boca con cuerpo todavía acidez correcta y peso en boca un final largo de cueros y frutas pasas en licor. Un exponente de los vinos finos de Rioja con el carácter del tiempo. Excelente, un lujo de vino.
Cerraba la noche un Chateau Les Trois Croix Fronsac 1999, Rojo frambuesa de capa media con ribete anaranjado, buena fluidez y lagrima densa y poblada. Aromas de fruta roja y negra en licor, balsámico, tabaco de pipa, cuero, goloso, cierto sotobosque por detrás, algo cerrado todo aparecía como discreto, en segundo plano con poca intensidad, como pidiendo tiempo para expresarse. En la boca buen cuerpo, carnoso, acidez alta, equilibrado sin presencia tánica, redondo y suave. Su final era discreto no muy largo con sensaciones a fruta roja en licor. Tardó en mostrarse pero cuando lo hizo se vio un vino sereno y elegante, en el estilo de la margen derecha del Dordoña, dominado por la Merlot y sus aromas distinguidos, casi aristocráticos.
La cata fue intensa y nos ayudó a concentrarnos en las sensaciones y percepciones de los vinos, para jugar a descubrir su zona de origen. Algún catador fue capaz de situar todos los vinos en su zona de producción, y eso no es fácil. Recuerden que aprender jugando es siempre un buen ejercicio.
jueves, 12 de agosto de 2010
MESA DE CATA
Hace unos días se reunió el equipo de cata del Aula del Vino para probar algunos de los últimos vinos que han llegado hasta nuestras manos. Entre los catadores se encontraban, además de los habituales, dos invitados que compartieron momentos de cata junto a nosotros, José Bustamante y Pablo, dos buenos amigos y amantes del vino, se unieron a nosotros en el inicio de la cata.
Empezamos la noche con un blanco de Domaine de Chevalier 2004 de Graves, uno de mis preferidos en la elaboración de blancos secos de Burdeos. Amarillo pajizo de color bajo limpio y de fluidez media. Aromas iniciales a fruta blanca, lichis, anisados, muy limpio en nariz, en segundo plano algo de bollería, tostadas recién hechas. Boca carnosa con buen corazón, elegante de buena acidez y final largo a frutas blancas. Muy elegante quizás le faltaba algo de intensidad aromática. José aportó una nota de cata bastante personal, le olía este vino a angulas, no sé.
El segundo fue otro Sauvignon Blanc un Alan Mcorkindale 2004 de Nueva Zelanda, aquí también encontramos fruta blanca pero algo más dulce, con mayor intensidad aromática, bolitas de anís, pera, miel. Boca amplia con excelente acidez, corazón potente y carnoso, excelente, terminaba con un final largo a anises. Muy rico.
Los tintos empezaron con un Chantal Lescure Pommard 2005, esta excelente bodega de borgoña elabora magníficos tintos de Pinot Noir. Este Pommard tenía un color rojo cereza intenso de capa media, precioso color. Aromas de moras, fresas maduras, chocolate mentolado, champiñón, trufas, hinojo, evocador ligero y potente con una nariz excelente. En la boca buena acidez con cuerpo, potente y ligero, fue el vino que más gustó de la noche.
Después salió a la mesa un Castello de Verrazzano Boteglia Particolare 2004 Chianti. Soy un enamorado de la Toscana y por tanto esperaba mucho de este Verenzano. Rojo púrpura de capa alta muy intenso en el color. Perfumes iniciales a fruta negra, arándanos, moras negras, con toque dulces compotados, chocolate negro, tabaco. Boca amplia con mucho carácter excelente peso en el corazón. Particularmente a mi me gustó, pero Juanpa le castigo por su corta paleta aromática. En cualquier caso un buen vino al que le falta algo de carácter de la Sangiovese, algo escondida en el coupage.
Terminamos la cata con Henry Gouges Nuits St. Georges 1ª Cru Les Porrets 2005. Rojo cereza de capa media baja, limpio y de fluidez media. Hubo que jarrearlo durante un par de veces para acelerar su aireación pues entró en la mesa tufado por aromas de reducción que impedían disfrutarlo. Tras la aireación se atisbaron aromas de fruta roja, fresas, cueros, trufas, mentolados, aromas animales, almizcle, muy negro. Boca con acidez excelente donde se echaba a faltar algo de cuerpo, era ligero y ágil. Muy borgoñón, me gustó mucho.
